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Ya lo se,
me conozco bien.
Soy un genio
en esto de los desastres
(no los naturales
sino familiares).
Y es que siempre,
forever,always,
en el momento
mas insospechado,
menos esperado,
hago…..Plaff…..
Algo me tengo que cargar,
algo que tiende a ser valioso,
ya sea el jarrón de mi abuela
o la confianza de mi perra.
Mira que intento mejorar,
pero nada, esto sigue igual.
Perdona, me equivoco,
esto va a peor.
¿Mala suerte, desgracia?
¿Me falta pensar mas?
¿En que mas puedo pensar?
No me importa que nadie me entienda
no, hago esto para desconectar.
No estoy creando una canción de rap
ni nada similar.
Solo quiero…bah
no quiero na’.
¿Qué es la causalidad? ¿Existen las casualidades? ¿Y el destino?
En el siguiente texto haré una breve reflexión acerca de estas preguntas que a veces rondan por nuestra cabeza y aunque se pueda vivir sin saber las respuestas, hoy me da la gana escribir mi opinión.
La causalidad en términos filosóficos es la razón que existe entre dos hechos, que están relacionados entre sí si uno es consecuencia del anterior. Se basa en la ley de ACCIÓN-REACCIÓN, es decir, cuando estás frente a dos caminos y escoges uno de ellos traerá ciertas derivaciones a las que estarás sometido que no serán las mismas que habrían sucedido escogiendo el otro.
Por lo tanto la casualidad deja de existir y el destino cobra vida, todo lo que ocurre pasa por decisiones que ya habíamos tomado anteriormente. Aunque a veces es difícil entablar relaciones entre lo que nos está sucediendo en el presente con algo del pasado y nos es más fácil decir que es producto de la mera casualidad, es un error.
TODO TIENE UN PORQUÉ PORQUE TODO LO QUE EXISTE TIENE UN ORDEN, Y NOSOTROS EXISTIMOS.
Hola mis escasos lectores, hoy como veis, y tras mucho tiempo sin actualizar(¡¡es verano todavía!!) empiezo estrenando una sección dedicada a mis formas de pensar, mis críticas hacía diversos temas(por supuesto cuestionables) y abierta a todas vuestras opiniones.
HOY SE ESTRENA:
“OPINIONÍZATE”
Y voy a comenzar “despellejando” esta fotografía:
Aparentemente no tiene nada sobre lo que opinar, ésta empresa ha pensado que con cada envase que se compre de su marca donará el dinero suficiente para pagar una vacuna que salvará una vida a un niño o una mujer embarazada en un país pobre.
Hace unos pocos días me encontré un papelito en el que se mostraba esta imagen y además venía con letra pequeña, esa que todo el mundo suele ignorar, esa que si leemos nos damos cuenta que la cantidad de dinero que se dona para una vacuna es de 0,0047€.
Da impotencia pensar que se tengan que organizar campañas como éstas para que la gente done medio céntimo y se sientan satisfechas por haber contribuido en una buena causa. Da impotencia pensar que la vida de una persona cueste medio céntimo y nadie se lo da, y en otro lado del mundo una persona se está gastando 1000€ en una botella de cava para rociarse con ella.
¿¿Quién dijo que el inglés es fácil???
1 - FASE PRIMERA
En español: Tres brujas miran tres relojes Swatch. Que bruja mira que reloj?
En ingles: Three witches watch three Swatch watches. Which witch watch which Swatch watch?
2 - FASE SEGUNDA
En español: Tres brujas ‘travestis’ miran los botones de tres relojes Swatch. ¿Que bruja travesti mira los botones de que reloj Swatch?
En ingles: Three switched witches watch three Swatch watch switches. Which switched witch watch which Swatch watch switch?
3 -FASE TERCERA …y esta ya es para gente con masters
En español: Tres brujas suecas transexuales miran los botones de tres relojes ‘Swatch’ suizos. Que bruja sueca transexual mira a que boton de que reloj ‘Swatch’ suizo?
En ingles: Three Swedisch switched witches watch three Swiss Swatch watch switches. Which Swedisch switched witch watch which Swiss Swatch watch
switch?
Ahora entiendes porque le dicen wachi wachi al Ingles
¡¡¡¡Bueno, a practicar todo el mundo!!!!
Me siento como el peor payaso de la historia. Mi sonrisa es una falsedad que no me creo, y ni yo misma soy capaz de aguantarme. Estoy cansada de dibujarme todos los días la sonrisa en la cara, y reprimirme las lágrimas en el alma.
No se porqué de repente este sentimiento me ha abarcado entera, recorre mis venas y me ataca al cerebro.”No quiero seguir así, ¡no quiero quedarme aquí!”me repito incesantes veces, minuto tras minuto, instante a instante. Siempre me hago la misma pregunta: ¿porqué?…y solo hallo por respuesta un “no lo se”.
Enciendo la radio y suena un tango:
”TODO LO QUE TE QUISE DAR
NO SE DONDE FUE A PARAR.
LO QUE LA VIDA NOS PERMITIÓ
LA MUERTE NOS LO ARREBATÓ.”
dice la canción. Quizá la ausencia de poder ver tu sonrisa hace que mi pesar esté tan presente, sea mas fuerte y solo vea como objetivo aplastarme lentamente.

Entró por la puerta, desolación. Una tenue luz dejaba entrever la desdicha. Muebles viejos, llenos de polvo, llenos de momentos pasados que nunca volverían. La mesita de noche guardaba los “te quiero” secretos que se decían a escondidas. El espejo aún recuerda a la bella joven arreglándose el pelo para sus reencuentros amorosos. El olor de la colonia recién echada por el muchacho cada vez que llegaba al portal para impresionar a la mujer, quedó grabado en el tomo de la puerta. En el aire, si se presta la suficiente atención, se llegaría a escuchar los leves susurros de cariño. Poco a poco, el señor que entró, ajeno todavía a la historia romántica que vivieron los enamorados, sintió curiosidad y se fue adentrando más y más. Cuando llegó al salón, el destello de la luna que entraba por la ventana no era suficiente para poder observar aquel lugar tan interesante y lleno de vivencias. Cerca de la ventana, encontró una vela casi agotada, apagada. Representaba la pasión de los dos jóvenes, la cual antes de apagarse por sí sola, fue forzada a apagarse. El intruso, por así llamarlo, abrió un cajón para ver si encontraba alguna cerilla o algo que le permitiese encender la vela. El cajón estaba lleno de sobres amarillentos y papeles doblados o arrugados, y al fondo, por suerte, había un encendedor antiguo. La vela adquirió una nueva y enérgica vida.
No supo explicarme que pasó en ese instante pero algo inundó ese espacio y el corazón le dio un vuelco. La noche se esfumó y lo que antes estaba lleno de mugre, ahora era un lugar limpio y olía a nuevo. Una preciosísima mujer corría de habitación en habitación. De una salía abrochándose un lujoso vestido, entraba en otra. Al salir, lo hacía con un peine y gritando:
-¡No llego, no llego, no llego! ¡Estará a punto de llegar!-Y volvía a entrar en otra habitación.
El hombre que todavía no sabía donde se hallaba, comenzó a dar vueltas, desorientado. Se asomó a la ventana e intentó abrirla, pero no pudo. Se había convertido en un cuerpo fantasmal o algo parecido. A lo lejos, vio a un muchacho acercándose, vestido como para una ocasión importante. Cuando se encontraba aproximadamente a diez pasos, la joven se dejó caer en un sofá y dijo aliviada:
-¡A tiempo!
Diing-doong, el timbré sonó. La puerta se abrió, y se dieron un beso por saludo. ¿Lista para ir de cena?-preguntó el joven. La muchacha asintió y le regaló una sonrisa. Fueron a un restaurante, no muy caro, pero agradable. La cena fue perfecta. No paraban de reír y hablar eufóricamente. Terminaron de cenar y cuando estaban trayendo los postres, el joven le pidió la mano, y ella exclamó:
-¡Eres lo que más quiero!-y se abrazaron.
Al acabar la cena, se dirigieron a la casa de la futura novia y empezaron a ser simplemente cómplices de un inusitado silencio. En un instante, apareció el padre de la muchacha, el que odiaba profundamente al joven. En cuanto asomó por la puerta, faltaba el tiempo para salir huyendo. El padre había cogido un hierro de la chimenea y amenazaba con arrojárselo. La muchacha no paraba de gritar y llorar. Cuando la puerta se cerró, recibió una bofetada de su padre y le advirtió de que iba a trasladarse con su tía, a otra ciudad. Esto le sentó como un jarro de agua fría y muy a su pesar, tuvo que hacer las maletas y dejar en el olvido sus sentimientos para obedecer a su progenitor. Con resignación, al día siguiente, montó en un carro y marchó hacia una ciudad bien lejana. Cuando llegó, la tía no se esforzó por encubrir que le molestaba la presencia de esa joven y ahí empezó su calvario. Al mismo tiempo, el muchacho intentó hablar con el padre para contactar con su novia. Le dio unas cartas para que se las enviase él, puesto que el joven no sabía la dirección de la novia. El padre se comportó como un verdadero y repugnante ser, no envió las cartas, las leyó todas. Algunas, lleno de furia, o las arrojaba al fuego o las dejaba junto las otras en un cajón. El desdichado muchacho al ver que no obtenía respuestas, se suicidó. Justo en ese instante a la joven le abarcó un tremendo vacío que le partió el corazón y murió acto seguido. A los pocos días, el padre recibió una llamada de su hermana con la noticia de la muerte de su hija. Al ver el daño que había desencadenado, se volvió completamente loco y tuvo que ser encerrado.
La vela del intruso se apagó, esta vez del todo, consumida completamente, y volvió a su tiempo. El hombre, aterrado por todo lo que había presenciado, salió de la casa, tan deprisa que casi volaba. Casualmente, se cruzó conmigo por la calle y me contó la historia exhaustivamente y para demostrarme que era cierto, me acompañó a aquella casa embrujada y me enseñó las cartas del muchacho. Me dijo que esta historia era demasiado impresionante como para dejarla caer en el olvido, pero él no quería volver a saber nada de lo que había vivido, por lo que me rogó que yo fuese la escritora.


